AVENTURAS EN ASIA

AVENTURAS EN ASIA

miércoles, 30 de julio de 2014

Epic fails (fallos épicos)

Hasta la fecha han habido muchas tracas que han puesto a prueba nuestra forma de desenvolvernos resolviendo problemas inesperados sobre la marcha.

Algunos de estos epic fails ya los conocéis como el del candado o la confusión  con la dirección de la tienda de motos en Kuta.

Con este post quiero hacer referencia al fallo que cambió de rumbo nuestra ruta en Indonesia.

Fue en Ubud. Antes de venir me hice una  cuenta con Evo banco porque puedes sacar dinero en cualquier parte del mundo sin comisión alguna.

Rubén y Jesús también ingresaron dinero en esta cuenta con lo que los tres dependíamos de esta tarjeta.

Pues resulta que en Ubud dejó de funcionar la tarjeta y no podíamos sacar dinero, así que me puse manos a la obra y me envié unos mails con el personal del banco y al día siguiente ya tenía la tarjeta a punto.

Tal eran nuestras ansias de sacar dinero que nos metimos en un cajero, saqué dinero para los 3 y acto seguido me giré y empecé a repartir el dinero cual jefe con sus empleados jejeje.

Al unísono por detrás, justo donde estaba el cajero automático, emergieron unos pitidos estridentes de los cuales hicimos caso omiso.

Cuando nos quisimos dar cuenta, el cajero se había tragado la tarjeta de crédito y después de algunos gritos en balde, nos fuimos al hotel con la esperanza de poder recuperarla.

Al día siguiente, Madi, nuestro chófer llamó al banco y después de un buen interrogatorio en inglés, quedamos en ir a buscar la tarjeta a Denpasar el próximo  26 de julio.

Este fue el motivo que hizo que cambiáramos nuestra ruta y en vez de ir a la isla de Lombok después de visitar las  islas Gili, fuimos de vuelta a Bali a recuperar la tarjeta y a recorrer el sur de Bali más a fondo.

De esta manera, después de coger el eficiente barco rápido de la compañía EKA JAYA, llegamos de nuevo a Padang Bai donde nos esperaba Madi el cual nos llevó a toda velocidad (literalmente) hasta Denpasar, donde tras unos trámites, recuperamos la tarjeta.

Después de eso nos dirigimos al sur de Bali, concretamente a la playa de Balangan.

Estábamos entrando en la recta final de nuestro viaje por Indonesia juntos, pero aun nos aguardaban momentos divertidos, sorpresas y disfrute!

En breve os lo explico!

Un fuerte abrazo!

domingo, 27 de julio de 2014

Gili Islands, paraiso Oriental.

Si hay algún sitio donde el tiempo no transcurra, donde se detengan las agujas del reloj o simplemente donde no necesites saber la hora, ese lugar son las Gili Islands.

Después de prepararnos como si fuésesemos a embarcar en un naufragio por todas las advertencias sobre la mar brava que nos esperaba, nos tomamos un par de biodraminas y esperamos en el muelle a que viniera nuestro barco.

Al cabo de poco tiempo allí lo teníamos. En comparación a los otros parecía más moderno y para nuestra sorpresa cuando entramos, tenía dos grandes pantallas con películas y aire acondicionado.
Acto seguido me recliné en mi asiento y llegamos en un abrir y cerrar de ojos, todo había ido genial contra pronóstico.

Después de bajar y recorrer media isla pregutando en los hoteles para no quedarnos con la sensación de que nos quedábamos con lo primero que pillábamos, acabamos en unos bungalows con piscina.

El dueño no me inspiraba confianza sobre todo después de ver escrito en una pared de un bungalow que visitamos el siguiente mensaje:"solo alojaros en sitios con caja fuerte para tener la máxima seguridad de vuestras cosas".

Esto dio pie a que pensara que posiblemente en esta isla habían habido robos y para inri, el dueño de nuestro alojamiento se llamaba Alí Babá jejeje.

Pero este primer presentimiento fue del todo en vano porque la isla solo nos aportó cosas buenas...

Vivimos puestas de sol increibles, conocimos  gente encantadora (abrazos para nuestros amigos y profesores Olatz e Ibai) y algunos personajes, relax en la playa, buenas fiestas por la noche, guitarra bajo las estrellas, días de piscina, charlas interminables, risas sin cesar, paseos en caballo, running por la isla...

Como experiencia nueva me gustaría explicar las sensaciones de mi primera Silent Party (fiesta silenciosa).

Fue en la discoteca Irish Pub de Gili Trawangan.

Debido a  que la religión aquí es musulmana, cada día escuchábamos las oraciones desde la Mezquita.

Por este motivo, las discotecas no pueden poner la música alta pero ingeniosamente se las han apañado para que la fiesta no cese en la isla.

A partir de las 23:00, cuando consumes te dan unos auriculares con dos canales de música que tu puedes elegir y cambiar a tu gusto.

Fue genial ver como la gente se divertía cantando y bailado. Algunos los veías bailando lentos y otros más acelerados y dependiendo de la canción, surgían sesiones de karaoke de la nada. 
Fue muy divertido!

Tal fue nuestro nivel de satisfacción que no necesitamos ver las otras islas Gili (Gili Meno y Gili Air), Gili Trawangan nos dió todo lo que necesitamos.

Estos días han sido geniales,
han pasado   volando y hemos disfrutado mucho pese a que estuve un par de días KO por la barriga!

En fin, con todos estos aires de melancolía cuando aun no ha dado tiempo de echar de menos algo, nos dirigimos de nuevo al sur de Bali.

Hasta pronto!

martes, 22 de julio de 2014

Descubriendo Bali.

Parece mentira la capacidad de adaptación que estamos teniendo. En poco tiempo cambias de país, de costumbres, de cultura y de comida y en cuanto podemos nos buscamos nuestra zona de confort y nos acostumbramos a una mini rutina.

En Ubud seguimos cada día la misma rutina, pero descubriendo lugares de esta isla y a su gente con cada nueva experiencia.

Cada día nos levantábamos a las 8:00, almorzábamos y a las 9:00 nos venía a buscar al hotel Madi y nos poníamos en ruta.

Cada día lo dedicábamos a una zona y visitábamos los puntos que nos habían recomendado.

Para comer le decíamos a Madi que nos llevara a sitios locales, los llamados warung donde cocinan la comida local y donde nos encontrábamos a los lugareños allí comiendo.

La comida aquí está buenísima y es muy barata. Predomina el arroz, los fideos, el pollo, cerdo y la ternera frita, muchos vegetales, especias y acostumbra a ser picante.

Estos días degusté dos platos nuevos que repetí en varias ocasiones aparte del Mie goreng que ya os expliqué en otro post.

El Satay, que es una brocheta de carne, con cerdo, pollo, ternera y a veces marisco, cocinado todo a la parrilla.

Y el Capcai, que es una sopa de vegetales, especias y con carne en ocasiones, con un toque picante.

Bien, antes de seguir explicando la rutina quiero darle las gracias a mi amiga Isa González por sus recomendaciones de restaurantes en Ubud! 

Después de estar todo el día visitando templos, cascadas, volcanes, pueblos tradicionales, etc. Volvíamos cansadísimos al hotel, nos duchábamos, cenábamos, mirábamos tiendas o nos hacíamos un masaje de una hora por 4 euros!

Esta fue nuestra rutina durante 4 días, pero mas allá de la cocina y sus lugares, están sus gentes.

Lo más gratificante fue descubrir cosas sobre sus costumbres y interaccionar con ellos.

En Bali los niños van al colegio 6 días a la semana. De lunes a viernes hacen horario lectivo y el sábado practican actividades más lúdicas y limpian la escuela! Os imagináis a los niños de España yendo un sábado a limpiar la escuela? 
Vimos a un montón de niños de todas las edades en procesión hacia la escuela, con escobas hechas con hojas de algún árbol. Impresionante! 

El domingo tienen fiesta y fue este día cuando conocimos a nuestro pequeño amigo Wayang.

Lo conocimos en las piscinas reales (Tirtaganga). Estábamos bañándonos en una de las piscinas y allí estaba él flotando encima de la cámara inflada de un neumático.

Me puse a su lado y empecé a nadar haciéndole una carrera y él nadaba chapoteando con sus brazos y piernas encima del neumático.

Al final me dejaba ganar y el niño estallaba en una sonrisa, y así lo repetimos varias veces.

Cuando ya nos íbamos Wayán nos siguió y en la entrada de las piscinas nos enseñó un juego que se jugaba con cartas de dominó.

Después de despedirnos y hacernos una foto con él, nos fuimos a comer al Warung que había enfrente y para nuestra sorpresa también nos siguió allí y acabamos jugando al dominó con él y con Madi mientras comíamos, solo quería jugar!

Después de comer y averiguar que el Warung era de la abuela de Wayang fuimos a Tanganán, un pueblo tradicional balinés.

Allí pudimos ver como los niños disfrutaban en su día libre jugando en lo que Jesús llamó el columpio 2.0

Fue divertido ver como Rubén y Jesús hacían girar esa especie de noria giratoria mientras que los niños no paraban de reír, porque si algo tiene esta gente es que siempre tienen a punto una sonrisa.

Finalmente nos fuimos a Padang Bai, compramos los billetes para coger el ferry dirección a las islas Gili, descansamos en la playa Blue Lagoon y cenamos algo antes de irnos a nuestro nuevo hotel.

Estábamos preparados para un nuevo cambio, una nueva adaptación y vivir nuevas experiencias.

Íbamos a cambiar los arrozales, la selva , las cascadas y el hacer ruta cada día, por relajarnos unos cuantos días en la playa y salir un poco de fiesta.

El viaje continúa, las Gili nos esperan.

lunes, 21 de julio de 2014

Ubud, nuestro campamento base.

Últimamente es más difícil encontrar tiempo para escribir en este blog.
No paramos de visitar sitios, el cansancio se hace presente y la conexión WIFi no es tan buena como nos gustaría.

Hoy os hablaré del que ha sido nuestro campamento base estos últimos 4 días y desde donde hemos partido cada mañana a ver las diferentes partes de la isla.

Llegamos en taxi después de un largo viaje desde Uluwatu y fue muy divertido porque el balinés del hotel que nos llevaba, nos dejó elegir la música durante el trayecto, y fue surrealista escuchar flamenco y música española en un país distinto y con un local conduciendo y disfrutando de la música.

Al llegar encontramos la ciudad saturada de coches y turistas, nos recordó algo a Kuta pero solo por un momento.

Teníamos reserva en los bungalows Kupu kupu los cuales estaban en un entorno apartado del centro, en medio de arrozales y campo. Fue espectacular: leimos un buen rato en la planta de abajo con un chill out, llegamos hata allí iluminándonos con nuestros móviles y dormimos acompañados de los sonidos de la jungla. Fue toda una aventura.

Antes de esto nos dio tiempo a hacer una incursión en el monkey forest con unos 500 monos aproximadamente y tuvimos la ocasión de observar de nuevo a estos malacostumbrados animales.
 
Al día siguiente nos mudamos a otro hotel del centro porque el bungalow de Kupu Kupu era un poco pequeño para 3 personas.

Así nos fuimos al Warsas Hotel con más comodidades, entre ellas piscina, aire acondicionado y WIFI.
Aunque era menos auténtico que el anterior, ganamos en comodidad.

Ese día lo empleamos en descubrir la ciudad, ir a la cueva del elefante y contratar a Madi, nuestro taxi privado, el cual nos llevaría de ruta por el centro , el oeste y la zona de los lagos en los próximos días.





miércoles, 16 de julio de 2014

El Kaos existe: Kuta-Denpasar Road.

Estábamos durmiendo profundamente esperando el sonido del despertador y precisamente no fue eso lo que nos despertó, fueron unos golpes en la puerta y rápidamente nos dimos cuenta que nos habíamos dormido y que Jesús ya estaba aquí.

Después de saludarnos efusivamente, nos acicalamos un poco y nos fuimos a comer algo a Kuta y a devolver mi moto.

De esta forma, alquilamos dos motos más en el hotel y nos pusimos de camino a Kuta.

Al subirme a la moto empezó el primer problema del día, había pinchado rueda!

Muy amablemente, el personal del hotel me proporcionó un hinchador y tras hinchar la rueda, parecía que aguantaría hasta llegar a Kuta.

Ya habíamos experimentado la locura del tráfico de noche, pero por el día resultó ser peor debido a la afluencia de vehículos.

Adelantamientos kamikaze, controles de la policía para recaudar dinero con los extranjeros y giros inesperados bajo la melodía estridente de los cláxones, nos llevaron hasta Kuta.

Allí aparcamos y devoramos nuestros platos en un restaurante italiano bastante caro para ser Bali, pero la comida estuvo muy bien y comimos por unos 10 euros.

Después nos encomendamos la ardua tarea de encontrar la tienda de alquiler de motos para devolver la mía y la verdad que entre que era de noche y estaba algo desorientado tras el vuelo, no recordaba donde estaba.

Pusimos a punto nuestros gps, miramos la dirección en la tarjeta y partimos dirección a Denpasar.

Después de un largo camino y muchas preguntas a los lugareños llegamos a la dirección de la tarjeta y allí no encontramos nada y además no me sonaba para nada aquel lugar.

Después de inflar nuevamente la rueda en un taller y tras
momentos de cansancio y angustia, Jesús se dio cuenta que habíamos ido a una de las direcciones que había en la targeta. Resultó habían 2 direcciones y lo peor de todo es que estaba en Kuta al lado del restaurante donde habíamos comido!

Inmediatamente, nos pusimos en marcha y se nos hizo de noche conduciendo (aquí anochece a las 19:00) y después de  más cruces increíbles y adelantamientos varios, por fin llegamos a Kuta donde las calles estaban saturadas de coches, dejamos la moto y cenamos algo en un restaurante japonés con una cerveza, nos la habíamos ganado.

Después de esto, fuimos hasta el hotel, nos duchamos, nos pusimos al día con Internet e intentamos ver una película que tenía en mi portátil, pero entre que estábamos muy cansados y que no triunfó mucho no pasamos del cuarto de hora viéndola.

Así que nos fuimos a dormir y descansar para aprovechar el día de mañana, ya que este no habíamos hecho gran cosa...
Hasta mañana!

UluWatu: playas, surf y más reencuentros.



Contrariamente al día de ayer, hoy ha sido un día genial!

Nos hemos levantado, hemos almorzado unas tortillas con un batido de frutas y hemos ido a la playa impossible.

Una vez allí hemos aparcado las motos y hemos bajado el acantilado por las pronunciadas escaleras.

Una vez abajo, hemos visto que era una playa de rocas para hacer surf, así que nos hemos ido a la playa de Padang Padang.

Repitiendo el mismo proceso, aparcamos las motos al llegar y fuimos bajando el camino entre el vaivén de personas que iban circulando en ambas direcciones.

Cuando llegamos abajo, avistamos una hermosa cala pero estaba abarrotada de gente.

Conseguimos hacernos un hueco y lo primero que hicimos fue ir al agua, hacía un calor terrible!

Después de tomar el sol y sacar algunas fotos, comimos en la playa un plato típico de aquí: Nie Goreng.

Este plato está compuesto por fideos, especias, vegetales y huevo frito, estuvo riquísimo!

Después de esto nos fuimos al hotel, nos bañamos en la piscina y descansamos un poco.

Una vezrecuperados, cogimos las motos y nos dirigimos al templo de Uluwatu para ver la puesta de sol y reencontrarme con mi compañera de trabajo y amiga Anna, la cual llevaba unos meses viajando por Asia y que no veía desde entonces.

De esta manera, Jesús y Rubén se pusieron el sarung (pareo enrollado en la cintura para entrar en el templo) que te daban en la entrada y yo me quedé esperando a Anna en la entrada, ya que habíamos quedado allí previamente.

Al cabo de 20 minutos apareció Anna, venía en moto casi sin tener información de la zona, pero se las apañó para llegar hasta allí.

Se me hizo extraño no haberla visto estos dos últimos meses y reencotrarme con ella en la otra punta del mundo.
Pero lo que indudablemente ocurrió fue que me alegré de verla y me transmitió muy buen rollo.

Enseguida nos pusimos al día de nuestras respectivas experiencias y nos reunimos con los demás en el interior del recinto.

Después de ponernos el sarung y de hacer algunas fotos, pudimos disfrutar de la puesta de sol en compañía de almenos un centenar de monos repartidos por todo el recinto.

Cabe decir que estos animales tienen muy malas pulgas! Intentan hacerse con todo lo que pueden: gafas, pendientes, botellas de agua, pero sobre todo comida!
Para hacerse con todo esto intentan todas las artimañas posibles: subirse encima de la gente, enseñar los dientes, dejarse tocar e incluso trabajar en equipo.

Después nos fuimos a cenar comida local todos juntos, nos comimos un helado y buscamos sin éxito algún lugar para tomar una cerveza.

Tras desistir, invitamos a Anna a nuestro hotel para que se quedase a ver la peli que empezamos el otro día.

Ella aceptó y tras una ducha caliente y un rato de conexión a Internet, empezamos la peli devorando una bolsa de cacahuetes.

Al cabo de 40 minutos estábamos todos dormidos en el sofá, así que finalmente descartamos el plan de ver la película estas vacaciones debido a sus efectos somníferos y de esta forma nos dejamos arrastrar por el sueño a la espera de un nuevo día.


lunes, 14 de julio de 2014

Llegada a Bali, reencuentro con mi gente, final del mundial.


Esta mañana me he despertado y me encuentro genial, he dormido del tirón unas 8 horas y estoy preparado para coger transportes hasta el aeropuerto, volar 3 horas por encima del Océano Pacífico y reencontrarme con uno de mis mejores amigos.

Así que me puse en marcha y tras una ducha matutina y un desayuno fui en taxi hasta la estación de KL central.

Una vez allí, pensé que ya no necesitaba muchas de las cosas que había traído para mi estancia en Japón, así que pensé en dejar  toda esta parte del equipaje (guías, libros, camisas, tejanos, bambas nuevas, etc.) en una taquilla de la estación central.

Ya lo había intentado antes en el aeropuerto de Haneda, pero me dijeron que el tiempo límite para dejar mis cosas eran dos semanas y yo lo necesitaba para un mes!

Así que le pregunté al encargado de las taquillas y cuando le dijé que era para 32 días alucinó jejeje, pagué 160 MYR, unos 40 euros y me deshice de un buen peso de la maleta y ahora podía pasar el equipaje de mano sin problemas!
El 12 de agosto pasaré a recogerlo para irme nuevamente a Japón.

Tras esto cogí el tren Kalia express, un tren moderno con wifi incluida y llegué al aeropuerto klia 2, donde opera Air Asia en kuala Lumpur.

Comí algo y me embarqué en el vuelo más corto de la historia gracias a 4 nuevos capítulos de la quinta temporada de Breaking Bad.

Una vez en Bali tuve que pasar los controles de aduanas pertinentes, saqué dinero y cogí un taxi que me llevara a algún sitio donde poder alquilar una moto.

Me llevó hasta Kuta y con mi nueva moto, mi equipaje en la espalda y el gps con la dirección del hotel, me aventuré en la noche Balinesa y si frenético tráfico.

Al cabo de 50 minutos aproximadamente conseguí llegar al hotel, no sin antes perderme y preguntar a algunos lugareños.

El trayecto resultó ser divertido, conduciendo por el carril de la izquierda  por carreterillas serpenteantes con pedientes y cambios de desnivel.

Al llegar me reencontré con mi amigo Rubén y tras fundirnos en un abrazo nos dirigimos a Kuta para comer algo ( estábamos hambrientos, ya que eran las 2 de la mañana!

Por le camino pudimos ir charlando en la moto poniéndonos al día de nuestra aventura en solitario!

Al llegar estábamos algo desorientados y acabamos en un restaurante de comida internacional en cualquier rincón del  mundo, el Mc Donalds jejeje.

Este Mc Donalds tenía algo peculiar, una pantalla gigante, otra interior y un montón de balineses acérrimos de la selección alemana.

Allí devoramos la comida y con el ambientazo de la final del mundial, vimos el partido.

Una gran mayoría iba con Alemania y una minoría con Argentina, pero las dos aficiones lo vivieron como si de su país se tratara chillando con cada despeje del portero o estremeciéndose con cada jugada de peligro.

Ya eran casi las 5 de la mañana local y el partido no había acabado, hasta que llegó el gol de Gotze y la euforia culminó en el local.

Poco después volvimos al hotel y tras una ducha nos dormimos a la espera del tercer componente de este viaje, nada más ni nada menos que mi compañero de aventuras Jesús. Nos vemos mañana amigo!

domingo, 13 de julio de 2014

Kuala Lumpur: rascacielos y sonrisas.

Después del ajetreo del día anterior y pasar toda la noche en un avión, me sentía bastante cansado.

Después de pasarme la última hora de avión estudiando la guía de Kuala Lumpur para saber la información básica de la ciudad (moneda, idioma, qué hacer, a dónde ir y cómo hacerlo) hice todos los trámites típicos en el aeropuerto para salir al exterior.

Llevaba más de 24 horas sin dar señales de vida y para mi sorpresa, había wifi gratis en el aeropuerto.

Me quedé en un banco sentado una hora, poniéndome al día con todo el mundo, saqué dinero y me cogí el tren KLIA express que lleva a la ciudad de Kuala Lumpur.

Por el camino empecé a leer más cosas sobre esta ciudad, símbolo del capitalismo en Asia.

Al llegar a la estación de Puthra pillé el metro hasta la estación KLCC, donde estan las famosas torres petronas, el núcleo de la ciudad y muy cerca de allí, mi hostel.

Al llegar estaba agotado y me quedé sin batería en el móvil y encima no tenía el adaptador de corriente de la electricidad de este país, para poder cargarlo.

Pero precavidamente le hice una foto a la reserva con mi cámara de fotos para tener la dirección y el teléfono al menos.

Así que salí cámara en mano al exterior, le pregunté a un policía y como no tenía ni idea, llamó a un taxista.

El taxista me dijo que me llevaba y cual  fue mi sorpresa cuando vi que no tenía ni idea.

Paró en dos gasolineras, llamó a otro taxista (con el taxímetro apagado claro) y al final desistió y llamó al hotel.

En menos de 5 minutos estaba allí, me dijo el preció y me pareció que me estaba timando porque no me había mirado a cuanto estaba el cambio, pero me daba igual, estaba demasiado cansado!

(Más tarde me enteré que me había cobrado el doble por una carrera en la ciudad, pero vamos me había timado 2 euros y 50 céntimos.

La llegada al hotel fue como un manantial de agua pura, desayuno gratis, un puf, ventilador de cara, bambas fuera y 2 horas viendo 3 capítulos de Breaking Bad en mi portátil!

Después de esto ya era la hora del check in. De momento el hotel un 10, ahora estaba expectante al ver como era la habitación porque cuando elegí este hotel fue porque era un hotel ecológico donde las habitaciones están dentro de containers (2 personas) o de tubos de hormigón (recomendable para 1).

Al abrir la puerta sonreí, porque tenía todo lo que necesitaba: aire acondicionado, una botella de agua, sábanas y toallas limpias y unas zapatillas para ir por el hotel, no se podía pedir más!

Lo primero que hice fue ducharme, ir a comer comida local (noodles con sopa algo picante) e ir a descubrir la ciudad.

En primer lugar me dirigí a las gigantescas y ostentosas Torres Petronas y aproveché los centros comerciales circundantes para comprar algunas cosas que necesitaba.

Acto seguido, fui paseando por el parque  que hay al lado y cogí el metro dirección padan seni para ir a la zona de Chinatown y disfrutar de la mezla de olores, los mercados ambulantes y el ambiente de un ir y venir de gente.

En la estación hubo un momento muy divertido a la hora de coger el billete del metro en la máquina expededora.
Había mucha gente y se amontonaban filas en cada máquina.

Delante mía habían dos mujeres musulmanas vestidas de negro, eran bajitas y tenían una sonrisa dibujada en el rostro al igual que la mayoría de la gente de allí.

El caso es que al introducir las monedas, la máquina no las detectaba y les entró un ataque de risa que acabaron contagiando a todos los que estábamos en la fila.

Después de un refresco en el 7 eleven y algo de wifi, acabé cenando en una parada de pinchos donde te los hacían a la barbacoa y regresé con el tren hacia la zona de las torres petronas.

Al llegar me impresionó ver el paisaje de noche con todos los rascacielos iluminados, fuentes de colores y gente por todos sitios.

Tras una parada en un starbucks, volví a mi container para descansar y dormir, lo necesitaba.