En Ubud seguimos cada día la misma rutina, pero descubriendo lugares de esta isla y a su gente con cada nueva experiencia.
Cada día nos levantábamos a las 8:00, almorzábamos y a las 9:00 nos venía a buscar al hotel Madi y nos poníamos en ruta.
Cada día lo dedicábamos a una zona y visitábamos los puntos que nos habían recomendado.
Para comer le decíamos a Madi que nos llevara a sitios locales, los llamados warung donde cocinan la comida local y donde nos encontrábamos a los lugareños allí comiendo.
La comida aquí está buenísima y es muy barata. Predomina el arroz, los fideos, el pollo, cerdo y la ternera frita, muchos vegetales, especias y acostumbra a ser picante.
Estos días degusté dos platos nuevos que repetí en varias ocasiones aparte del Mie goreng que ya os expliqué en otro post.
El Satay, que es una brocheta de carne, con cerdo, pollo, ternera y a veces marisco, cocinado todo a la parrilla.
Y el Capcai, que es una sopa de vegetales, especias y con carne en ocasiones, con un toque picante.
Bien, antes de seguir explicando la rutina quiero darle las gracias a mi amiga Isa González por sus recomendaciones de restaurantes en Ubud!
Después de estar todo el día visitando templos, cascadas, volcanes, pueblos tradicionales, etc. Volvíamos cansadísimos al hotel, nos duchábamos, cenábamos, mirábamos tiendas o nos hacíamos un masaje de una hora por 4 euros!
Esta fue nuestra rutina durante 4 días, pero mas allá de la cocina y sus lugares, están sus gentes.
Lo más gratificante fue descubrir cosas sobre sus costumbres y interaccionar con ellos.
En Bali los niños van al colegio 6 días a la semana. De lunes a viernes hacen horario lectivo y el sábado practican actividades más lúdicas y limpian la escuela! Os imagináis a los niños de España yendo un sábado a limpiar la escuela?
Vimos a un montón de niños de todas las edades en procesión hacia la escuela, con escobas hechas con hojas de algún árbol. Impresionante!
El domingo tienen fiesta y fue este día cuando conocimos a nuestro pequeño amigo Wayang.
Lo conocimos en las piscinas reales (Tirtaganga). Estábamos bañándonos en una de las piscinas y allí estaba él flotando encima de la cámara inflada de un neumático.
Me puse a su lado y empecé a nadar haciéndole una carrera y él nadaba chapoteando con sus brazos y piernas encima del neumático.
Al final me dejaba ganar y el niño estallaba en una sonrisa, y así lo repetimos varias veces.
Cuando ya nos íbamos Wayán nos siguió y en la entrada de las piscinas nos enseñó un juego que se jugaba con cartas de dominó.
Después de despedirnos y hacernos una foto con él, nos fuimos a comer al Warung que había enfrente y para nuestra sorpresa también nos siguió allí y acabamos jugando al dominó con él y con Madi mientras comíamos, solo quería jugar!
Después de comer y averiguar que el Warung era de la abuela de Wayang fuimos a Tanganán, un pueblo tradicional balinés.
Allí pudimos ver como los niños disfrutaban en su día libre jugando en lo que Jesús llamó el columpio 2.0
Fue divertido ver como Rubén y Jesús hacían girar esa especie de noria giratoria mientras que los niños no paraban de reír, porque si algo tiene esta gente es que siempre tienen a punto una sonrisa.
Finalmente nos fuimos a Padang Bai, compramos los billetes para coger el ferry dirección a las islas Gili, descansamos en la playa Blue Lagoon y cenamos algo antes de irnos a nuestro nuevo hotel.
Estábamos preparados para un nuevo cambio, una nueva adaptación y vivir nuevas experiencias.
Íbamos a cambiar los arrozales, la selva , las cascadas y el hacer ruta cada día, por relajarnos unos cuantos días en la playa y salir un poco de fiesta.
El viaje continúa, las Gili nos esperan.










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