Siempre que te encuentras a alguien que aprecias y hace tiempo que no ves le preguntas cómo le va todo. Ese todo se reduce a los pilares básicos de la vida de cada uno y suelen ser muy relativos, dependiendo de la experiencia y los intereses de cada persona.
En este momento de mi vida mis pilares son la familia y los amigos. Cuando uno se va lejos de los suyos y de su zona de confort es de lo que más se acuerda y de lo que se tiene más nostalgia y es por eso que es bueno despedirse y llevarse un buen recuerdo con uno mismo en el viaje.
Dicen que la familia no se elige, pero si tuviera que haberla elegido, hubiera escogido a la que tengo.
Sin la familia no sería la persona que soy hoy, son como un rayo de luz en el camino que siempre me guía en la mejor dirección.
Tengo pendiente pasar más tiempo con vosotros, es algo en lo que siempre pienso, pero solo con el hecho de pasar un día en familia, disfrutar de mi sobrino, de las charlas con mis padres o de relajarme en la piscina de la mano de mi hermana, ha hecho que me sienta mejor y me vaya más seguro.
Por otro lado están los amigos, esas personas que en algún momento se cruzaron en mi camino y que siempre se han mantenido ahí, con más o menos frecuencia, manteniendo el contacto y aportándome un montón de cosas en mi día a día.
Gracias por vuestra amistad, por vuestro apoyo en todo lo que me propongo y por todo lo que aportáis a mi vida.
Una vez acabada esta reflexión, mirando por la ventana del avión con una leve sonrisa pensando en todo esto, me dirijo a una de las aventuras más grandes de mi vida…
No hay comentarios:
Publicar un comentario