AVENTURAS EN ASIA

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jueves, 10 de julio de 2014

El viaje y la llegada



En estos momentos os escribo desde el hostel, ha sido un largo viaje hasta llegar hasta aquí.
Por el camino ya he interactuado con  algunas personas como la selección española de baloncesto sub 18 (pobres chavales tocando con las rodillas en el asiento de alante en el avión) y un padre argentino con sus hijos con los cuales vi la paliza de Alemania a Brasil en el aeropuerto de Estambul con 50 alemanes más.
Los vuelos han sido fantásticos: cómodos, buena comida y con muchas películas (he visto una japonesa subtitulada en inglés: "ordinary couple", entretenida) y lo mejor es que el avión a Tokio iba medio vacío y me he podido estirar en dos plazas para mi solito.
En cuanto pasé la fila de inmigración y declaré lo que llevaba, me planteé ir a mi destino en tren desde el aeropuerto y cogí el express de la línea Keisei dirección a Ueno que es el que tarda más pero es más barato.
Volví a alucinar con la puntualidad del transporte, la chica me dijo que pasaba a las 20:25, llegó a las 20:22 , abrió las puertas y salió clavando la hora.
Hice transbordo en Aoto y cogí el tren dirección Oshiage y allí empalmé con






la línea de Asakusa, donde está mi hostel.
Al salir de la estación me sentí muy aliviado, chispeaba un poco pero no fue una molestia porque se agradecía debido a la humedad del ambiente.
Me conocía la zona de la otra vez que estuve en Tokio así que hice una visita rápida a uno de los dos templos más importante de la ciudad, el Senso Ji.
Allí estaba, intacto, como si supiera que volvía, dándome la bienvenida a Tokio.
Después de hacer algunas fotos me pusé a buscar el hostel de nuevo, la espalda ya se estaba resintiendo de ir cargado.
El primer problema llegó cuando no podía acceder al gps del iphone, ya que se necesita conectarse a internet una vez para tener descargado el mapa y la posición del gps así que me puse a buscar algún sitio con wifi sin éxito.
Era tarde y estaba cansadísimo, desistí mi búsqueda e intenté preguntar por la dirección del hostel pero la dirección la tenía en inglés y los lugareños no la podían leer así que no me quedó más remedio que preguntar.
Al final después de 3 o 4 preguntas acabé en el hostel (un hombre muy majo que me indicó vino corriendo cuando giré en la dirección contraria de la que me había dicho, eso sí ellos me hablaban en japonés como si fuera de aquí de toda la vida jejeje).
Finalmente en el hostel me dieron la bienvenida, me explicaron el funcionamiento y me instalé en mi habitación.
Parecía que todo había salido relativamente bien hasta que me puse a abrir la mochila para ordenar mis cosas y me di cuenta que el candado que compré no se abría con el código.
No podía ser! Estuve pensando en pedir algo para cortar el candado pero finalmente rompí una cremallera y conseguí abrir la mochila. 
Después de una ducha y de actualizarme con todo el mundo por internet,  me puse en contacto con mi amiga Asako, hablamos por Whats ap y quedamos para el día siguiente cuando acabase de trabajar.
Cuandó me estiré en la cama me pareció la mejor del mundo...
Hasta mañana!

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