No paramos de visitar sitios, el cansancio se hace presente y la conexión WIFi no es tan buena como nos gustaría.
Hoy os hablaré del que ha sido nuestro campamento base estos últimos 4 días y desde donde hemos partido cada mañana a ver las diferentes partes de la isla.
Llegamos en taxi después de un largo viaje desde Uluwatu y fue muy divertido porque el balinés del hotel que nos llevaba, nos dejó elegir la música durante el trayecto, y fue surrealista escuchar flamenco y música española en un país distinto y con un local conduciendo y disfrutando de la música.
Al llegar encontramos la ciudad saturada de coches y turistas, nos recordó algo a Kuta pero solo por un momento.
Teníamos reserva en los bungalows Kupu kupu los cuales estaban en un entorno apartado del centro, en medio de arrozales y campo. Fue espectacular: leimos un buen rato en la planta de abajo con un chill out, llegamos hata allí iluminándonos con nuestros móviles y dormimos acompañados de los sonidos de la jungla. Fue toda una aventura.
Antes de esto nos dio tiempo a hacer una incursión en el monkey forest con unos 500 monos aproximadamente y tuvimos la ocasión de observar de nuevo a estos malacostumbrados animales.
Al día siguiente nos mudamos a otro hotel del centro porque el bungalow de Kupu Kupu era un poco pequeño para 3 personas.
Así nos fuimos al Warsas Hotel con más comodidades, entre ellas piscina, aire acondicionado y WIFI.
Aunque era menos auténtico que el anterior, ganamos en comodidad.
Ese día lo empleamos en descubrir la ciudad, ir a la cueva del elefante y contratar a Madi, nuestro taxi privado, el cual nos llevaría de ruta por el centro , el oeste y la zona de los lagos en los próximos días.





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