Después de prepararnos como si fuésesemos a embarcar en un naufragio por todas las advertencias sobre la mar brava que nos esperaba, nos tomamos un par de biodraminas y esperamos en el muelle a que viniera nuestro barco.
Al cabo de poco tiempo allí lo teníamos. En comparación a los otros parecía más moderno y para nuestra sorpresa cuando entramos, tenía dos grandes pantallas con películas y aire acondicionado.
Acto seguido me recliné en mi asiento y llegamos en un abrir y cerrar de ojos, todo había ido genial contra pronóstico.
Después de bajar y recorrer media isla pregutando en los hoteles para no quedarnos con la sensación de que nos quedábamos con lo primero que pillábamos, acabamos en unos bungalows con piscina.
El dueño no me inspiraba confianza sobre todo después de ver escrito en una pared de un bungalow que visitamos el siguiente mensaje:"solo alojaros en sitios con caja fuerte para tener la máxima seguridad de vuestras cosas".
Esto dio pie a que pensara que posiblemente en esta isla habían habido robos y para inri, el dueño de nuestro alojamiento se llamaba Alí Babá jejeje.
Pero este primer presentimiento fue del todo en vano porque la isla solo nos aportó cosas buenas...
Vivimos puestas de sol increibles, conocimos gente encantadora (abrazos para nuestros amigos y profesores Olatz e Ibai) y algunos personajes, relax en la playa, buenas fiestas por la noche, guitarra bajo las estrellas, días de piscina, charlas interminables, risas sin cesar, paseos en caballo, running por la isla...
Como experiencia nueva me gustaría explicar las sensaciones de mi primera Silent Party (fiesta silenciosa).
Fue en la discoteca Irish Pub de Gili Trawangan.
Debido a que la religión aquí es musulmana, cada día escuchábamos las oraciones desde la Mezquita.
Por este motivo, las discotecas no pueden poner la música alta pero ingeniosamente se las han apañado para que la fiesta no cese en la isla.
A partir de las 23:00, cuando consumes te dan unos auriculares con dos canales de música que tu puedes elegir y cambiar a tu gusto.
Fue genial ver como la gente se divertía cantando y bailado. Algunos los veías bailando lentos y otros más acelerados y dependiendo de la canción, surgían sesiones de karaoke de la nada.
Fue muy divertido!
Tal fue nuestro nivel de satisfacción que no necesitamos ver las otras islas Gili (Gili Meno y Gili Air), Gili Trawangan nos dió todo lo que necesitamos.
Estos días han sido geniales, han pasado volando y hemos disfrutado mucho pese a que estuve un par de días KO por la barriga!
En fin, con todos estos aires de melancolía cuando aun no ha dado tiempo de echar de menos algo, nos dirigimos de nuevo al sur de Bali.
Hasta pronto!











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