Insomnio. Maldito jet lag!
Me he levantado muy temprano, a las 6:00 de la mañana de aquí, he hecho cuatro cosas con el ordenador, me he acicalado y he salido a disfrutar de mi reencuentro con Tokio.
Tenía la hora cambiada después de dormir de día en el avión así que he dado más vueltas que un garbanzo en la boca de un viejo.
Me he levantado muy temprano, a las 6:00 de la mañana de aquí, he hecho cuatro cosas con el ordenador, me he acicalado y he salido a disfrutar de mi reencuentro con Tokio.
El sonido de los cuervos, el wáter con botones, taxis que abren sus puertas solas, elegancia a la hora de vestir (he vuelto a ver a chicas con tacones y en bici), chicos con bolsos, lugares masificados... Ya estaba otra vez en la capital del país del sol naciente!
Con que es un lugar que repetía me dispuse a hacer cosas que me apetecían y a disfrutar de la ciudad.
Lo primero que hice fue comprarme un dorayaki (el pastelito de Doraemon) y una botella de agua.
Después fui al metro y volví a sorprenderme con la educación y el respeto de esta sociedad.
Era hora punta y se apilaban ordenadamente filas a la salida de cada vagón, se abren las puertas, sale la gente y entra cual desfile militar.
Una vez en el metro, todo es silencio y respeto.
Me dirigía a La lonja de pescado de Tsukiji pero no a verla, sino a darme un homenaje en el Sushi Zanmai!
Después de dar una vuelta por la lonja y rememorar la exquisitez del sushi en Japón me puse en marcha y fui hasta Shibuya a comprarme unas bambas porque las mías se me olvidaron en casa.
Así que fui visitando tiendas y me acabé comprando unas Vans muy al estilo de aquí y también pasé por el famoso Starbucks para ver el cruce de Shibuya.
Seguidamente empecé lo que sería una buena pateada desde Shibuya hasta Yoyogui park. Estaba todo bastante tranquilo en comparación a los domingos y pude disfrutar de la tranquilidad y el relax en medio del ajetreo de la ciudad.
Después caminé hasta Harajuku a ver si veía a las cosplay (gente disfrazada de Manga y cosas así), pero como pasó en Yoyogui, todo estaba muy tranquilo.
Finalmente me di un paseo por Omotesando donde hay edificios de diferentes formas y materiales construidos por los mejores arquitectos del mundo.
Pero a mi me llamó más un restaurante de sushi giratorio! Jejeje...
Se puede vivir solo comiendo sushi? Podría hacer un 21 días comiendo sushi jajaaja!
Tras deleitarme con la comida volví al hostel y me eché una auténtica siesta española.
Después de la siesta me dirigí a Shinjuku porque tenía que esperar a que saliera del trabajo a mi amiga Asako que estuvo en Barcelona hace unos meses.
Me parecía extraño, estaba en la otra punta del mundo y hablaba por whats ap, iba a comprar cosas que necesitaba y quedaba con amigos después del curro, me sentía como en casa!
Me llevó a un restaurante muy escondido y la comida estaba exquisita.
Allí nos pudimos poner al día y como curiosidad deciros que me enfrenté a comerme un pescado a la plancha, raspa incluida con palillos. Sudé la gota gorda!
Después de cenar mirabas los dos platos y alucinabas: a mi pescado parecía que le había atropellado un tren y el suyo tenía la raspa intacta e impoluta sin un ápice de carne.
Tras el encuentro volví al
Hostel a descansar no sin antes quedar para el día siguiente.
Habíamos quedado a las 11:30 pero ya veríamos porque se esperaba que lo que quedaba del tifón que había azotado el sur, viniera a Tokio.
Todo dependía del tiempo que hiciera.
Pero pasara lo que pasara con la lluvia, sería un día genial.






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