El taxista no tenía ni idea de dónde estaba el hotel así que pusimos cada uno nuestro gps y entre lo que él sabía y las indicaciones que le iba dando, al fin llegamos (me dio el móvil y yo le iba guiando si era izquierda, derecha o recto).
Después de hacer el check in y lavarme los dientes me fui a dormir ya que al día siguiente tenía el vuelo a las 14:30 y tenía que emabarcar a la 13:30.
A la mañana siguiente me desperté temprano, a las 7. Me duché tranquilamente, desayuné y a las 8 cogí la mochila y me fui andando hasta la estación de metro KLCC. Tardé unos 25 minutos.
Una vez allí cogí el metro y me fui hacia la estación KL CENTRAL con la intención de ir a las taquillas para comprobar si las cosas que había dejado allí hacía 32 días, continuaban allí.
Al llegar me encontré al hombre encargado de las taquillas con el mismo bigotillo y la riñonera en la cintura y al abrir la taquilla 142, todo estaba allí!
Cerré la taquilla, miré el reloj y eran las 10:30 y pensé que me daba tiempo a ir a Chinatown que estaba a una parada, comprarme unas Converse por 10 € y un regalo para Asako para agradecerle con un detalle todo lo que me estaba ayudando.
Inconsciente de mí, volví a coger el metro, paré en Padan Seni y me fui en busca del regalo y de las Converse.
Después de dar algunas vueltas, encontré unos pantalones/vestido que me gustaron para Asako y que además eran de su talla. Pero seguí a ver si veía algo más.
Llegué a un puesto donde vendían las Converse, me las probé y me las compré por 50 Riggits (10€) y pagué con los 65 Riggits que llevaba encima.
Cuando volví a por los pantalones no me llegaba con los 15 Ryggits que me quedaban, así que fui al cajero a sacar.
Tanto ese, como en 3 cajeros más que fui, no tenían dinero en efectivo en ese momento, el tiempo se me acababa, iba corriendo por la calle pensando que tenía que coger el avión que me llevaría a Japón de nuevo y cuando ya iba a desistir, encontré un cajero con cash y pude sacar dinero.
Fui corriendo por las calles a toda prisa, compré el vestido y seguí corriendo hasta la estación de metro.
Eran las 12:15, a la 13:30 se cerraba la puerta de embarque y el tren KLIA express me dejaría en 40 minutos en el
aeropuerto como ya lo hice la otra vez. Estaba nerviosísimo!
Cuando bajé en KL CENTRAL de nuevo, bajé a toda pastilla del metro, fui a la taquilla, cogí mis cosas y fui a comprar inmediatamente el billete para el
tren expreso que va al aeropuerto.
Cuando llegué se me hizo un nudo en el estómago: por motivos técnicos ese día no habían expresos y tendría que coger un tren regular con paradas...
Lo compré igualmente, salí pitando hacia la vía de salida y me metí en el tren.
Una vez allí me reorganicé la maleta y me preparé con los billetes en la mano y el pasaporte para salir disparado cuando saliera del tren, eran la 13:10 y estaba de los nervios.
Para más inri, por los altavoces del tren dijeron que ese tren no llegaba a mi terminal y tendría que hacer un transbordo de 10 minutos.
Estaba desesesperado.
Después del transbordo salí corriendo a lo Will Smith en las películas con el pasaporte y los billetes en la mano y cuando llegué a las pantallas de los vuelos pude leer:
"D7522 Kuala lumpur - Tokyo: CLOSED"
Se me había ido de las manos! Había perdido el primer vuelo de mi vida.
Entonces, agotado, pensé en como me había ocurrido eso a mí.
Está claro que si me hubiera ido directamente sin pasar por el
Barrio Chino hubiera llegaro pero...
Y si hubiera funcionado el primer cajero?
Y si solo hubiera comprado el regalo a Asako y no las bambas y me hubiera llegado el efectivo?
Y si no hubiera tenido problemas con los trenes?
No era nada de eso, el problema es que en mi cabeza creía ser consciente que me iba a dar tiempo a todo y no fue así (por mala suerte también).
Como me dicen muchos amigos, calculo
muy mal el tiempo que voy a invertir en hacer algo y siempre acabo llegando tarde.
Es una de las cosas que tendría que mejorar.
Cuando se lo conté a mi amiga Mireia, ella me dijo que alguien le dijo a ella en una ocasión: -"Si nunca has perdido un avión, es que no se ha viajado lo suficiente".
No se si será verdad o no, pero yo intenté consolarme con eso, ya no podía hacer nada.
Después de comprar otro billete (100€!) me dieron la hora del siguiente vuelo...
24 horas más tarde!
Como penitencia me planteé pasar las 24 horas en la terminal.
Estuve leyendo, escuchando música, escribiendo en el blog, quemando el móvil con internet en el Starbucks, durimendo... Y de las 14:30 fueron las 21:00.
No podía más, fui a cenar a un restaurante de comida ecológica y me fui a un hotel cápsula que había en el mismo aeropuerto.
Allí me encotré con la chica del Container Hotel, que resulta que trabajaba allí también y se acordó de mí y me saludó, que coincidencias!
Una vez allí pagué un nicho por 12 horas, me duché, me conecté a internet y me metí a dormir en mi cápsula. Dormí como un bebé.
Al día siguiente dado que estaba en el aeropuerto me lo tomé con calma. Desayuné en el restaurante de comida ecológica y me fui a pasar los controles directo a la puerta de embarque.
Ahora sí estaba todo a punto, mi regreso a Japón era inminente.
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