AVENTURAS EN ASIA

AVENTURAS EN ASIA

martes, 12 de agosto de 2014

Tailandia 3 años después.

Al día siguiente el taxi nos estaba esperando en la puerta a la hora acordada, así que en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos de nuevo en el aeropuerto de Bali.

La cuestión es que necesitábamos imprimir los billetes de avión electrónicos de la compańía Air Asia, los cuales teníamos guardados en un USB después de que hicieramos el checking Online tal y como se hace con Ryanair en Europa.

El taxista nos aseguró que en el aeropuerto podríamos imprimir los billetes, pero nosotros no nos acabábamos de fiar del todo.

Lo primero que hicimos fue ir directamente a las máquinas de Air Asia para intentar imprimir los billetes, pero después de varios intentos fallidos desistimos porque nos decía que ya teníamos el chek in hecho y no se podían imprimir desde allí.

El tiempo se agotaba y mis dos amigos se empezaban a poner nerviosos (Jesús empezó a ponerse pesimista por momentos).

Inmediatamente nos dirigimos al puesto de información y allí nos enviaron a la sala de "customers service" en la tercera planta del aeropuerto.

Jesús continuaba resignándose con nuestra mala suerte hasta que llegamos a una sala con dos ordenadores y una impresora de cartuchos a color como la que tenía cuando tuve mi primer ordenador.

Allí pudimos imprimir los vuelos, pero ya os podéis imaginar a que velocidad se lmprimieron los billetes.

Después de quedarnos más tranquilos nos dirigimos a la zona de embarque pero antes pasamos por la aduana para desembolsar 200.000 rupias más por la patilla (unos 13 euros).

Pasado este trámite, por fin llegamos a nuestra puerta de embarque y con tiempo de sobra.

El avión volvió a ser otro paseo y después de 3 capítulos seguidos de Breaking Brad, alguna cabezadilla y escribir un poco en el blog, ya habíamos llegado al aeropuerto de Bangkok.

Allí salimos y volvimos a entrar porque teníamos un vuelo muy justo hacia Pucket y debíamos embarcar en 45 minutos, pero después de pasar por la zona de aduanas, las máquinas de rayos X y el Burguer King llegamos con 5 minutos de antelación a nuestra puerta de embarque.

Después de dos capítulos más, ya habíamos llegado.

En el mismo aeropuerto contratamos el barco para ir a la islas Phi Phi al día siguiente, el transporte que nos llevaría del hotel al puerto y también compramos un ticket de autobús para ir hasta el casco antiguo de Pucket que es donde estaba el hotel que habíamos reservado.

Después de dar más vueltas que un trompo, el bus nos dejó en el casco antiguo y allí fuimos preguntando para ir caminando hasta nuestro hotel.

Por el camino nos sorprendió la amabilidad de la gente local: un hombre llamó con su móvil a nuestro hotel, habló con la recepcionista y nos indicó por donde se iba. 

Al cabo de 10 minutos ya estábamos allí.

En Tailandia, en la mayoría de hoteles, tiendas y templos se entra descalzo y el calzado se deja en la puerta de entrada.

En un principio me pareció que era una cuestión de higiene, ya que así no se ensuciaba el suelo. Pero más tarde averigüé que era un acto cultural.

En Tailandia todo el mundo entra descalzo a los sitios por una cuestión de igualdad: tanto el occidental más rico como el local más pobre entran igualmente descalzos sin diferenciar la raza o el etatus social.

Así que después de descalzarnos, subimos escaleras arriba hasta la que sería nuestra zona de descanso durante una noche.

Más tarde salimos por el casco antiguo donde encotramos muchos locales con música en directo para picar algo y tomarnos unas cervezas.

No había cambiado nada en tres años, ni el sonido del entramado de cables de electricidad por las calles, ni el calor sofocante, ni las cervezas, ni la amabilidad de la gente... 

Todo estaba igual que hace 3 años, la esencia seguía ahí, pero aún nos
aguardaban nuevas experiencias por vivir que harían de este un viaje diferente.

De momento ya estábamos a punto y con las pilas cargadas para ir a una de mis islas favoritas, mañana estaremos en las islas Phi Phi!





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